Pajarillos

Siempre he dicho que no existen  “padres perfectos” (terrenales), sino los “perfectos padres” para nosotros. Pasando estos días en casa de mis padres he podido (¿o tenido? jejeje), digamos que podido pasar tiempo con papi y mami. Vale recalcar que hace ya muchos años no vivo en la misma casa con ellos. Y debo reconocer que mis padres no son perfectos, pero de la misma manera reconozco que ellos son los perfectos padres para mí. El motivo para estar de nuevo en casa de mis papis, es que no me he sentido bien de salud. Y Pues no hay mejor lugar para sanar y ser cuidado que en el hogar. Mi mamá, ¿qué puedo decir de mi madre? Aquí quiero hacer un paréntesis y recuerdo en este momento una frase que escuché, no precisamente de un predicador o que sea un texto sacado de la Biblia. He aprendido algunas frases célebres que han marcado mi vida que han venido de la tv o de guiones de películas, libros seculares, etc., sencillamente meditaciones llenas de sabiduría. Y bueno para no alargar más la historia, la frase se la escuché a la cantante Olga Tañon cuando era entrevistada por Jaime Bayly en su programa (no me pregunten que hacía viendo esto, solo estaba un día mirando que había en la tv y me llamó la atención la entrevista). Y el conductor le preguntó a Olga, cómo era su relación con su padre, y ella respondió: “A mí me enseñaron desde pequeña que si no tienes nada bueno que hablar de tus padres, no digas nada”. Así que no esperen que hable mal de mis padres. Además que tengo muchas cosas buenas para decir de ellos. Mi mami es mi mejor amiga, mi consejera, creo que es la única persona en la tierra con la que puedo ser yo misma, lo sabe todo de mí, y es la mujer que me ha sostenido, ha sido mi pilar en los tiempos de crisis, más duros y difíciles en mi vida. Por otro lado, en el caso de mi padre, pues he aprendido que él me ama a su manera, y me alegro mucho poder verlo y hacer cosas juntas con él, y recibir su amor a través de sus actos de servicio, aparte de sus besitos en mis pies que siempre me los ha dado desde que tengo memoria, y aparte de que soy su "reina" (como él me llama). Él es fuerte, inteligente, es  el hombre del hogar, ese tipo de hombre que cuida, defiende, provee y trabaja duro para su familia. No hay nada que no lo pueda reparar, es muy perseverante y obstinado. Hombres de esa madera es muy difícil encontrarlos en estos tiempos. Es muy fácil pagar a otro para que arregle algo que se descompuso en casa. Mi papá sencillamente lo arregla todo.  Quisiera que mi futuro esposo tuviera estas buenas virtudes de papá (atentos babosos jaja).  Durante estos días que he estado media enfermita mi papá ha sido mi enfermero poniéndome inyecciones y curándome una que otra herida. Aun cansado hace unos días instaló una ducha eléctrica en mi dormitorio. Yo fui su ayudante como siempre cuando hacemos este tipo de labores. Somos un bien equipo, y disfruté tanto hacerlo juntos, nos reímos a carcajadas de nuestros errores, estábamos muy cansados, pero al final lo logramos. Bueno, como lo dije, él lo hizo casi todo, yo tan solo le ayudé en cositas pequeñas. El ama la naturaleza y aprende de ella, es algo que admiro de él. Cada vez que tiene oportunidad él nos cuenta siempre lo que aprende de algo que vio en su jardín. Hace una semana, como lo sabe hacer de vez en cuando, me llamó a ver algo en su jardín. Era un colibrí tomando agua de la que el rociaba sobre sus plantas. Luego vimos unas palomitas. ¡Fue muy hermoso! Y precisamente a este punto quería llegar. Hablar sobre las aves del cielo. En Mateo 6:26 hay un precioso versículo que ha marcado mi vida y hoy más que nunca estoy dejando que sea realidad en mi vida. Dice: “Mirad las aves del cielo que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestros Padre Celestial las alimenta, ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” Hace unos días hice una pintura que se la quiero regalar a una persona que proveyó para una necesidad que tenía y usé este verso como inspiración. Dios usa personas para bendecir nuestras vidas, y a veces nos sorprende cómo, de quién y de dónde viene la bendición. No es la primera vez que Dios hace esto, hace dos días recibí otra bendición de alguien que también amo mucho. Solo puedo decir que mi Padre Celestial es fiel con sus promesas y me siento en estos momentos como uno de esos pajarillos que son cuidados por el Padre. Y quiero terminar con un último versículo que también me encanta y me hace reposar y vivir en paz. Está también en Mateo, capitulo 7 versos del 9 al 11: “¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros siendo malos,  sabéis dar buenas dadivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”. ¡Dios es Fiel!



Comentarios

Entradas populares