¿Quién dijo que era fácil? PARTE I

A veces me pregunto, cómo es posible que en ocasiones, el querer hacer algo muy deseado se torne tan difícil por culpa de algún obstáculo que lo impida. Por más trivial que sea el deseo, nos sentimos frustrados y desanimados cuando pareciera que todo el mundo se confabula y se opone a que nuestro deseo se vuelva realidad.

-Mija… ¿el horario que me diste para el taller de hoy es el único? Si voy tendré que salirme antes de tiempo, no puedo quedarme hasta el final.
-Si flaca, es el único, yo igual no puedo quedarme mucho. ¿Si vas?
-No se, estoy frustrada, siempre que quiero hacer este tipo de cosas, pasa algo y no puedo, no se si ir, porque qué chiste tendría si no me voy a quedar hasta que termine, tú porque ya lo hiciste…
-¡Vamos! ya somos dos. Yo no he hecho el taller por eso estoy yendo, estoy cansadísima, pero igual voy un rato. Esfuérzate y se valiente, no dejes que las circunstancias te digan que hacer. ¡Vamos! Esta es tu oportunidad… ¿quién dijo que era fácil?


Esos fueron los mensajes que nos enviamos hace un par de días, un personaje femenino que para no revelar su nombre le he apodado “la frustrada” y yo. No se si te ha pasado lo que a mi en muchas ocasiones, tener que dar un consejo a alguien, pero muy en el fondo sabes que, ese consejo más que ser, para la persona a que lo diriges, es para ti mismo. La “frustrada” no era la única que tenía un obstáculo para ir, yo misma estaba en la misma situación.

En esta historia, “la frustrada” tenía que realizar otras actividades que le impedían hacer realidad su deseo de asistir al taller en cuestión. En mi caso, era el cansancio físico el que estaba saboteando mi plan de ir al taller. Lo único que pude aconsejarle a “la frustrada” fue lo que me he venido repitiendo, si no calculo mal, durante este último año: ¡Esfuérzate y sé valiente! ¿Quién dijo que era fácil?

Al final, para no dejar la historia incompleta, ambas pudimos ir. El taller estuvo estupendo y gracias a Dios nos pudimos quedar más tiempo de lo que pensábamos, yéndonos pocos minutos antes de que se acabara el taller. ¡Dios es bueno!

A la verdad, esto de cumplir o no cumplir deseos y sueños es tan común para todo mortal. Estoy segura que todos contamos con una larga lista de deseos y sueños que queremos realizar. Lo que a veces no calculamos del todo bien, es el precio y los sacrificios que demandan el cumplimiento de cada uno de esos sueños.

Uno de mis sueños es ser profesional en la carrera que actualmente estudio, y si ahora escribo sobre este tema, es porque sí que se me ha hecho muy difícil luchar por cumplir este sueño. Tengo otros sueños, muchos de los cuales son más fuertes que el actual, lo cual me hace desear cumplirlos ya, y abandonar el actual.

Entonces:
1. ¿Cómo saber qué sueño es legítimo?
2. ¿Cómo saber qué sueño debo cumplir ahora y cuáles después?
3. ¿Qué hacer cuando otro sueño más fuerte y diferente al que estoy cumpliendo ahora, me hace dudar sobre la importancia de alcanzar mi sueño actual?

Estas tres preguntas son las que me he estado haciendo hace mucho tiempo atrás y las respuestas a estas, las he ido resolviendo poco a poco a lo largo de estos últimos tres años de estudio en la universidad. Antes de comenzar debo hacer una aclaración: el hecho de que haya percibido estas verdades, no significa que se hayan encarnado en mí. Aún lucho cuando me sorprendo traicionando mi sueño actual y anhelando improductivamente algún otro sueño.

NOTA: El presente artículo es bien largo, y para no aburrir, lo he dividido en cuatro partes. La respuesta a la primera pregunta la publicaré mañana y así hasta terminar. Espero q lean el artículo completo comenzando desde hoy. Dios les bendiga. (Estrategia usada: expectación) jeje... ;P

Comentarios

  1. Super interesante, buena estrategia "expectación" spero la 2da parte... bendiciones ;)Att D.C.

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  2. bien! primer comentario :) Gracias anónimo.. espero que te animes algún día dejar el anonimato jaja. ¡Dios te bendiga!

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