¿Quién dijo que era fácil? PARTE II

1. ¿Cómo saber qué sueño es legítimo?

Cuando uso el término legítimo, me refiero a la procedencia y propósito del sueño. ¿Mi sueño proviene del corazón de Dios? ¿Mi sueño tiene el propósito de dar gloria a Dios? Son dos preguntas, que creo yo, debemos hacernos antes de meternos a querer realizar algún sueño.

En mi caso, ser profesional en Producción audiovisual es un sueño que Dios puso en mí desde que estaba en el colegio, y el propósito siempre lo he tenido claro, sin mayor detalle, pero claro: servir a Dios elaborando recursos audiovisuales con el fin de ganar más personas para Cristo y edificar al pueblo cristiano. No tengo idea, cómo y en dónde me vaya demandar Dios hacer uso de mi profesión, pero cada vez estoy más segura que lo hará.

Muchas veces, el enemigo me ha querido desanimar, y si que lo ha logrado. Muchas lágrimas he derramado, las veces que he dudado si verdaderamente estudiar mi profesión es la voluntad de Dios. Siempre Dios, de alguna u otra forma, me ha levantado, y ha usado a muchas personas, cristianas y no cristianas, para hacerlo. Muchos consejos he recibido acerca de rechazar la mediocridad que en muchos casos, los cristianos nos acostumbramos a vivir.

Tuve durante un tiempo, un concepto distorsionado de espiritualidad. Pensaba que no se necesita estudiar una profesión si uno quiere servir a Dios tiempo completo como pastor o misionero, como es mi deseo. Este concepto se terminó yendo de mi vida por fin, cuando una amiga misionera que ha servido muchos años en India, me dijo que el que quiere servir a Dios, como por ejemplo siendo misionero, debe tener necesariamente una profesión. En muchos países del mundo, como India, no dejan entrar a los que se identifican como misioneros cristianos, pero si a profesionales. Ser profesional, es una excelente plataforma para entrar en países que rechazan el evangelio.

Y no solo eso, cualquier profesión que tengamos, Dios la puede usar para que sirvamos de formas prácticas a otras personas y demostrar que el evangelio es integral. El doctor curando al enfermo, el abogado defendiendo al de escasos recursos, el carpintero armando casa para el indigente, el chef cocinando para el hambriento, etc., etc., etc. Y todo eso, por dar ejemplos de la aplicación de una profesión para servir a Dios.

Pero más allá de eso, estoy convencida que en este mundo postmoderno, es sumamente apremiante entender lo importante de ser cristianos capacitados integralmente. La mayoría de la gente hoy en día, ya no va a la iglesia cuando se la invita a escuchar un mensaje bíblico. A esas personas se las gana, por otros medios, no dejando con esto de predicar la Palabra, pero si haciendo uso creativamente de nuestras profesiones o puestos de trabajo, en la cotidianidad, con la amistad, dando testimonio vivo del evangelio.

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